Los relatos están esperando para ser contados, sólo hay que tener ganas y atreverse...

jueves

El Payaso y su Doble: un experimento teatral logrado.

Oscar es un actor que cumple 55 años de edad y que en 33 de carrera artística se ha transformado en clown y dado vida a un payaso de nombre "Maletín". Impulsado por una última y reciente humillación, según él, producto de su condición clownesca, decide poneer fin a ésta de la manera más dramática: suicidándose. Pero eliminando sólo al payaso, el que hace reír y del que todos se ríen. Está cansado del rol, hastiado del oficio que sólo le ha traído desgracias. Nunca estuvo seguro de querer ser un payaso, no entiende muy bien cómo y por qué se convirtió en uno. Quiere volver a ser él mismo, no el otro. Quiere ser un actor serio, profesional, respetado y no más el tonto ni el hazmereír de todos. Por esta razón hará desaparecer a Maletín públicamente, delante de testigos y en el escenario, como debe ser. No sin antes repasar su vida y explicar así su decisión al público. Lo que ignora es que no será fácil y que su otro yo de ficción (¿?) se resistirá a morir.



Así comienza la obra "El Payaso y su Doble" (paráfrasis sólo humorística del título de Artaud), de la cual soy autor, recién estrenada en Valparaíso. Dirigida por Cristián Ortega, protagonizada por Oscar Zimmermann y un elenco de tres actores-clown nacionales: Isabel Orellana, Cristián Cáceres y Enzo Gnecco. Las obras de teatro-clown de envergadura son escasas (esta dura 90 minutos) y quisimos aportar una que reuniera en ella tres tipos de lenguajes dramáticos: el del teatro-clown, el del realismo psicológico y el épico-narrativo. En esa búsqueda acuñamos un término, un tanto pretencioso, lo reconozco: el de teatro-clown-épico-dramático. Sin embargo, esta definición nos sirvió de mucho para llevar adelante el proyecto y en particular a mí para la escritura de los textos. El tono general de la obra es el de una comedia dramática dónde el personaje central (Oscar) repasa su vida y con ella los últimos 40 años de la historia de Chile. Su peripecia está contada a ratos con rutinas clownescas, en otros con breves escenas dramáticas, siempre orientadas a la caricatura y el humor, aunque no por ello menos emocionantes, y el resto son narraciones y comentarios al público del protagonista sobre lo que le va ocurriendo en cada etapa de su vida. En medio de esto comienza a surgir la vida del circo, en la cual Oscar se sumió durante varios años y es también un homenaje a los artistas del circo tradicionales y actuales del país. Mención parte merece el dispositivo escenográfico: un carro modular, sorprendentes telones pintados y animados y elementos circenses que van apareciendo y transformándose a lo largo de toda la pieza; mérito de la joven escenógrafa Belén Abarza. A esto hay que agregar el hermoso vestuario de Pablo de la Fuente y la música del destacado compositor Andreas Bodenhoffer.


La respuesta del público en las dos funciones de estreno fue entusiasta y calurosa. Ahora el elenco se prepara para una gira nacional a cuyo término, la obra se instalará por temporadas en Valparaíso y Santiago.






Valparaíso, 21 Abril 2011.